La Prontitud De Los Temas Nacionales


Licdo. Víctor Collado S.
Por: Lic. Víctor Collado S.
Para prevenir errores, anotemos sobre si existe diferencia en que nosotros fijemos el tiempo para solucionar los problemas generales o éstos (los problemas) son los que nos imponen los plazos dentro de los cuales hay que abordar los temas nacionales.
Sea uno u otro el resultado con el que nos conformemos, lo que sobresale es la ausencia de políticas públicas, ayunas de participación ciudadana, lo que ha generado un pesado déficit que llevamos a cuesta por su íntima vinculación con la carencia de programas consistentes y divorciados de la transitoriedad quinquenal de los gobiernos, cuyo hecho incontrastable se agrava por la achacosa tendencia histórica de improvisar todo, sin consideración a la gravedad o relevancia de la materia en cuestión, salvo excepciones que para contarlas nos sobran dedos de una mano.
La politiquería, los intereses creados, el deporte del juega vivo, la corrupción, sumados a otras más, son los ingredientes de primera necesidad con los que se hace el menjunje que nos tiene toxicados en grados insanables, perdiendo la vista a .la inmensidad del bosque por estar entretenidos con las ramas de algunos árboles.
La situación del panameño no parece surgir por un instante fortuito. Hay, y debe haber, una raíz histórica que explique el nivel de banalidad que tenemos para entender y actuar ante circunstancias que exigen valor.
Advirtiendo no tener la capacidad para entrar en esas profundidades, he considerado que el transitismo nos marcó desde nacimiento, lo que nos ha llevado al confort cotidiano, a la superficialidad analítica, a las soluciones cómodas, a postergar las salidas que no generan resultados inmediatos, esquivar los sobresaltos, a la prioridad por la transacción sin medir el alcance de los principios involucrados.
Desde esta perspectiva debemos subir el telón para identificar en el escenario aquellos eventos que ponen o deberían poner en jaque la conciencia nacional y agitar las fuerzas sociales con papeles protagónicos.
Hagamos resumen de algunos de ellos:

1- la REFORMA CONSTITUCIONAL, con su debate entre si puede y debe ser originaria o paralela. La polémica es pertinente porque el texto fundamental sólo habla de la paralela. Y seguido a lo señalado, se discute sobre si la reforma será inédita y distinta a todas las Constituciones que hemos tenido porque pretensión de ese tamaño revelará, al final, que no hay nada novedoso que no haya sido parte de nuestras realidades. Los matices y las innovaciones, que puede hacerse (y se harán), indicarán cambios pero nada que no exista (o haya existido) en alguna parte del globo tierra.
2- la MINA DE COBRE se ha hablado tanto y revelado tan poco que la zozobra podría acabar abriéndola o cerrándola sin haber estado cerca de conocer la entrañable verdad de ese negocio que ya tiene más que un zoológico entero encerrado, y no solo un gato.

3- el RESERVORIO DE RIO INDIO aquí se concentra la mayor cantidad de verdades a medias y mentiras enteras, frases comunes y argumentos cruzados los que, por no esclarecer el panorama como debió hacerse, podríamos ir orillando el Canal hasta el absurdo de un museo de agua apresada para el tránsito de paseos de fines de semana encaramados en canoas y cayucos, con el desvalor agregado de facilitar de vuelta a los guateros chepanos vendiendo agua por las barriadas, con carretillas empujabas a mano, por determinadas zonas y a ciertas horas.
Y así andamos en una inconclusa guerrilla al bate con los temas nacionales en juego.



