Despojo y Monopolio privado de la Energía eléctrica en Panamá. (2/3)


Por: José Dídimo Escobar Samaniego

En esta segunda entrega analizaremos el desmantelamiento desde año 2,000 del antiguo Ente Regulador, hoy ASEP, por el gobierno de Mireya Moscoso, y ampliado por los gobiernos que le siguieron, hecho que sin duda, ha contribuido de manera decidida a que se pierda todo control público y que la Empresa Generadora AES Panamá, contraviniendo la letra y el espíritu de la Ley 6, se haya apropiado de más del 68% del mercado de generación (Bayano 260 MW, La Estrella 48 MW, Los Valles 57 MW, Estí 120 MW, Changuinola1, 224 MW, Planta de Gas Natural en Telfel Colon 380 MW, Parque Eólico de Penonomé 50 MW y Participa en algunas Barcazas de Generación en Colón como La Estrella de Mar de 72 MW), teniendo una generación actual de casi 1,211MW, con un total dominio monopólico de la generación y facturando una utilidad por encima de los mil setecientos millones de dólares anuales que representan una grave exportación de capital neto, lo cual descapitaliza nuestra economía, hecho que no ocurría con el antiguo IRHE, que al Tener en Planilla cerca de 7,800 trabajadores, y el INTEL 3,670, representaban en salarios centenares de millones de balboas que se quedaban en Panamá y dinamizaban nuestra economía, cosa que ahora, casi todos los servicios están tercerizados y con muy poco personal, además del constante escape de divisas por lo cual no se vislumbra una recuperación de la economía nacional en lo inmediato ni tampoco en el mediano plazo . En La ASEP, los que mandan son los grandes emporios (monopolios) energéticos y de comunicaciones, y atrás quedó el interés general que debe prevalecer y preservarse y del que nos habla nuestra Constitución Política en su artículo 50 que ha quedado como una letra convertida en cadáver.
La otra Empresa que está maniobrando es, Naturgy con sus dos Distribuidoras más su Generación propia, se constituye día a día en otro monstruo de varias cabezas. Todo el mundo se queja, pero nadie dice nada. Sin mostrar señales contundentes de querer mejorar las cosas, es muy difícil cambiar el ánimo de los usuarios informados y de los Participantes del Mercado Mayorista de Electricidad que saben que esta empresa también desarrolla maniobras en las que, Panamá y nosotros los usuarios, salimos perdiendo y el país también.

Recientemente y como para intensionadamente generar una imagen favorable a la empresa distribuidora, Naturgy, la empresa publicitó una suma que le entregaba al Estados por las acciones de mantiene el Estado, empero, fue a suma tan ridícula que generó exactamente un escándalo porque lo que entregó al Estado fueron unas migajas, que encubren la realidad que la empresa se está llevando todo, además del mal servicio y los altos precios que tienen que pagar los usuarios.
Cuando se privatizó el Mercado eléctrico, las distribuidoras pagaron un minúsculo derecho de entrada, consistente en 337 millones de dólares, de los cuales el circuito dominado por Electra Noreste dependiente de Baltimore Electric Company, pagó 87 millones, y la española, Unión Fenosa, ahora Naturgy, Pagó 250 millones, mismos que recuperaron en los dos primeros años de facturación y desde siempre han tenido a un personal extranjero como altos ejecutivos, ganando salarios astronómicos de hasta y más de 25 mil balboas mensuales, y ni siquiera pagan los correspondientes impuestos al país.
Por otro lado, la Empresa de Transmisión Eléctrica (ETESA), la única que permanece en control del Estado, pero le toca hacer las grandes inversiones y el mantenimiento de las líneas de alta tensión en todo el país, no obstante, en la factura eléctrica sólo recibe una minúscula parte, misma que no reivindica sus inversiones y ni siquiera sus gastos, además tiene multiplicidad de tareas que cumplir como; Transportista del Mercado Eléctrico, Operador del Sistema Interconectado Nacional, Administrador del Mercado Mayorista de Electricidad y Planificador del Sector Eléctrico Panameño, lo cual ha llevado a sus administraciones en lo que, parece una acción deliberada y de adrede, en no poder cumplir sus funciones a cabalidad de Agente Transmisor de Energía, Único del Mercado, entonces cómo podría estar desviando sus esfuerzos para administrar y operar el Mercado Mayorista de Electricidad, que es el pretexto que sectores de la oscuridad andan buscando, precisamente para justificar y terminar de rematar la privatización en esa área del negocio de la electricidad, aún en manos del Estado panameño. Todas las estrellas, las han querido alinear para darle el último zarpazo al sector eléctrico y ejercer un dominio absoluto desde un monopolio privado, en el que todos los panameños seríamos simples víctimas y en el que el Estado abandona a nuestra suerte, la necesaria protección y garantía de que habla el artículo 17 de la Constitución Política, en que sujeta y obliga a las autoridades a proteger en su vida, honra y bienes a todos los habitantes de la república.

Teniendo estas empresa, el control del mercado eléctrico nacional, y como las autoridades miran para otro lado, se produce una variedad de cohecho, los entes privados del sector, ya están planificando y desarrollando sus acciones futuras, consistentes en por ejemplo; que las plantas en base a gas natural que quieran competir con AES Panamá, tendrán que comprarles a ellos, el gas que viene de una forma de extracción sumamente cara, pero ellos necesitan colocar su producto para remitir grandes capitales a la fuente del Gas, o desistir de realizar la inversión. No es casualidad que los dos grandes proyectos de gas natural que se construyen en Colón, uno era de una empresa Shanghai Gorgeous, con sede en Shanghai, y otro de Mello Alemán, ahora en manos de Motta, tienen frente a sí, una enorme muralla que sortear que se llama AES Panamá, la que tiene acceso a beneficios y licencias que, en el propio Estados Unidos, donde está su sede principal, ésta forma de hacer negocios, es castigado fuertemente por la Ley Antimonopolio. (Anti Trust Act).
Muchos entendidos opinan que estos dos proyectos nunca se van terminar de construir. Lo que sí es seguro, es que, en el largo plazo, AES Panamá, por sus maniobras oscuras y la anuencia de los organismos del control y la vista gorda de las autoridades, tendrá servida la mesa, o para comprar estos dos proyectos fallidos, o para expandir su planta de 380 MW hasta más de 1,000 MW, acción que terminaría con un control monopólico absoluto, casi el 83% de toda la generación nacional, en la medida en que se vayan retirando algunos generadores y la demanda nacional de electricidad se vaya incrementando, lo que normalmente se da a un ritmo del 5% anual. Para lograr este propósito, AES Panamá, hace unos años atrás, invitó a un grupo importante de periodistas panameños y los llevó en un vuelo “charter” a Republica Dominicana, de donde regresaron copando las pantallas televisivas de presentaciones y elogios hacia la perversa y mal intencionada empresa, y es notorio que compran grandes espacios en los medios de comunicación para manipular los hechos y hacerse con el control que tanto añoran y volveríamos los panameños a estar en similares condiciones en las que estábamos antes de 1972, cuando Omar Efraín Torrijos Herrera, logró para el pueblo, nuestra independencia y soberanía energética, como antesala al perfeccionamiento del Estado Nacional, a través de Tratado Torrijos-Carter del 7 de septiembre de 1977, que acaba de cumplir su 49 aniversario, ya que, en virtud de la privatización, la entregamos “ingenuamente” con todas las consecuencias que hemos vivido, a pesar de que Torrijos nos advirtió claramente que; si nos dejábamos quitar las conquistas económicas y sociales que habíamos logrado, “bien pendejos seríamos”.

Un “detalle” importante que no podemos soslayar es la empresa; Price Water House Cooper, con prestigio internacional, fue parte de un conjuro en que se prestó en aquel momento, 1997, para hacer el avalúo de las empresa hidro generadoras del IRHE, aplicando una rata de obsolescencia muy distinta a la que se suele aplicar en casos similares en otras latitudes, que es de cien años de utilidad aproximada de cada planta, las nuestras eran muy jóvenes y algunas acabadas de inaugurar, por lo cual esta empresa, se aprovechó de su buena fama para asestarle una desvaloración a los activos constituidos por las generadoras del Estado, “legitimando” así, el atraco y transferencia a privados, incluyendo a subsidiarias de empresas norteamericanas y nadie dijo ni esta boca es mía, en ese momento histórico en que firmaron el acta de defunción del dominio estatal de la generación de energía.
Otro detalle es que, este escrito solo se refiere a las plantas generadoras hidroeléctricas, las plantas térmicas del IRHE, es otra historia que trataremos en otra entrega.
Este drama que estamos viviendo, en los que después de un poco más de 25 años de gozar de libertad, nos han colocado desde hace algún tiempo, nuevamente los grilletes, y ahora somos en consecuencia, prisioneros de la avaricia de sectores que no están comprometidos con el destino de nuestra nación, por lo que, se requiere de la toma de decisiones muy urgentes y reordenar todo este sector estratégico y retomarlos, es decir, renacionalizarlo, a fin de que podamos tener acceso a un desarrollo real de nuestra economía, podamos ser competitivos y las ganancias del sector eléctrico, nos ayuden a salir del grave estado de postración en que estamos, con una deuda pública externa que excede gravemente más del 70% del PIB y pudiéramos caer en cualquier momento, en impagos que, le darían razones a los acreedores agiotistas de la nación, a volvernos a todos esclavos, hasta tanto paguemos la pesada deuda que, de una manera muy ligera y sin mayores controles han pactado los distintos gobiernos, y mucha de la cual, ha quedado sepultada en la tumba del gran atraco y la gigantesca corrupción que nos hizo y nos sigue haciendo tanto daño.
¡Así de sencilla es la cosa!
Espere la última entrega…



